• INFANCIA MISIONERA 2026


    Tu vida, una misión
  • MEMORIA DE ACTIVIDADES 2024


    ¡Así fue nuestro año!
  • MEDITACIÓN DIARIA


    ¡Reza con nosotros por las misiones!
  • SUPERGESTO


    La revista para jóvenes, ahora en formato 100% digital

27 ene 2026

Mensaje del Papa León XIV para el Domund 2026

El Papa León XIV ha hecho público el Mensaje para el Domund, la Jornada Mundial de las Misiones, que este año 2026 cumple 100 años. El tema de este Domund, el del centenario, es “Uno en Cristo, unidos en la misión”, que hace referencia al propio lema del Papa “En el Uno (Cristo), somos uno”.

“Para la Jornada Mundial de las Misiones de 2026, que marca el centenario de esta celebración, instituida por Pío XI y tan querida por la Iglesia, he elegido el tema ‘Uno en Cristo, unidos en la misión’. Después del Año jubilar, deseo exhortar a toda la Iglesia a continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y, en todos, disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza.

Reflexionando sobre nuestro ser uno en Cristo y estar unidos en la misión, dejémonos guiar e inspirar por la gracia divina, para «renovar en nosotros el fuego de la vocación misionera» y avanzar juntos en el compromiso de la evangelización, en «una época misionera nueva» en la historia de la Iglesia (Homilía en la Misa por el Jubileo del Mundo Misionero y de los Migrantes, 5 octubre 2025).

1. Uno en Cristo. Discípulos misioneros unidos en Él y con los hermanos y hermanas.

En el centro de la misión está el misterio de la unión con Cristo. Antes de su Pasión, Jesús oró al Padre: «Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste» (Jn 17,21). En estas palabras se revela el deseo más profundo del Señor Jesús y, al mismo tiempo, la identidad de la Iglesia, comunidad de sus discípulos: ser una comunión que nace de la Trinidad y que vive de y en la Trinidad, al servicio de la fraternidad entre todos los seres humanos y de la armonía con todas las criaturas.

Ser cristianos no es ante todo un conjunto de prácticas o ideas; es una vida en unión con Cristo, en la que participamos de la relación filial que Él vive con el Padre en el Espíritu Santo. Significa permanecer en Cristo como los sarmientos en la vid (cf. Jn 15,4), inmersos en la vida trinitaria. De esta unión brota la comunión recíproca entre los creyentes y nace toda fecundidad misionera. Sí, «la comunión representa a la vez la fuente y el fruto de la misión», como enseñó san Juan Pablo II (cf. Exhort. ap. Christifideles laici, 32).

Por eso, la primera responsabilidad misionera de la Iglesia es renovar y mantener viva la unidad espiritual y fraterna entre sus miembros. En muchas situaciones asistimos a conflictos, polarizaciones, incomprensiones, desconfianza mutua. Cuando esto ocurre también en nuestras comunidades, se debilita su testimonio. La misión evangelizadora, que Cristo confió a sus discípulos, requiere ante todo corazones reconciliados y deseosos de comunión. En esta perspectiva, será importante intensificar el compromiso ecuménico con todas las Iglesias cristianas, aprovechando también las oportunidades que brinda la celebración conjunta del 1700° aniversario del Concilio de Nicea.

Por último —pero no menos importante—, ser “uno en Cristo” nos llama a mantener siempre la mirada fija en el Señor, para que Él sea verdaderamente el centro de nuestra vida personal y comunitaria, de cada palabra, acción y relación interpersonal, de modo que podamos decir con asombro: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» (Ga 2,20). Esto será posible en la escucha constante de su Palabra y en la gracia de los sacramentos, para ser piedras vivas de la Iglesia, llamada hoy a recoger las instancias fundamentales del Concilio Vaticano II y del posterior Magisterio pontificio, en particular, del Papa Francisco. De hecho, como afirma san Pablo, «no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor» (2 Co 4,5). Reitero, por tanto, las palabras de san Pablo VI: «No hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazaret Hijo de Dios» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 22). Este proceso de auténtica evangelización comienza en el corazón de cada cristiano para extenderse a toda la humanidad.

Por lo tanto, cuanto más unidos estemos en Cristo, tanto más podremos cumplir juntos la misión que Él nos confía.

2. Unidos en la misión. Para que el mundo crea en Cristo Señor.

La unidad de los discípulos no es un fin en sí misma: está ordenada a la misión. Jesús lo afirma con claridad: «Para que el mundo crea que tú me enviaste» (Jn 17,21). Es en el testimonio de una comunidad reconciliada, fraterna y solidaria donde el anuncio del Evangelio encuentra toda su fuerza comunicativa.

En esta perspectiva, vale la pena recordar el lema del beato Paolo Manna: “Toda la Iglesia para la conversión de todo el mundo”. Este expresa sintéticamente el ideal que animó la fundación, en 1916, de la Pontificia Unión Misional. A ella, en su 110º aniversario, le expreso mi reconocimiento y mi bendición por su compromiso de animar y formar el espíritu misionero de los sacerdotes, las personas consagradas y los fieles laicos, favoreciendo la unión de todas las fuerzas evangelizadoras. De hecho, ningún bautizado es ajeno o indiferente a la misión; todos, cada uno según su vocación y condición de vida, participan en la gran obra que Cristo confía a su Iglesia. Como ha recordado en varias ocasiones el Papa Francisco, el anuncio del Evangelio es siempre una acción coral, comunitaria, sinodal.

Por eso, estar unidos en la misión significa custodiar y alimentar la espiritualidad de comunión y colaboración misionera. Al crecer cada día en esta actitud, aprendemos con la gracia divina a mirar cada vez más a nuestros hermanos y hermanas con ojos de fe, a reconocer con alegría el bien que el Espíritu suscita en cada uno, a acoger la diversidad como riqueza, a llevar las cargas los unos de los otros y a buscar siempre la unidad que viene de lo Alto. De hecho, todos tenemos juntos una sola misión recibida de «un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo […] un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos» (Ef 4,5-6). Esta espiritualidad constituye la forma cotidiana del discipulado misionero. Nos ayuda a recuperar una visión universal de la misión evangelizadora de la Iglesia, superando la fragmentación de los esfuerzos y las divisiones facciosas —“de Pablo”, “de Apolo”— entre los seguidores del único Señor (cf. 1 Co 1,10-12).

La unidad misionera, obviamente, no debe entenderse como uniformidad, sino como convergencia de los diferentes carismas con el mismo objetivo: hacer visible el amor de Cristo e invitar a todos al encuentro con Él. La evangelización se realiza cuando las comunidades locales colaboran entre sí y cuando las diferencias culturales, espirituales y litúrgicas se expresan plena y armoniosamente en la misma fe. Por lo tanto, animo a las instituciones y realidades eclesiales a fortalecer el sentido de comunión misionera eclesial y a desarrollar con creatividad formas concretas de colaboración entre ellas, para y en la misión.

A propósito, agradezco a las Obras Misionales Pontificias por su servicio a la cooperación misionera, que experimenté con gratitud durante mi ministerio en Perú. Estas Obras —Propagación de la Fe, Infancia Misionera, San Pedro Apóstol y Unión Misional— continúan alimentando y formando la conciencia misionera de los fieles, desde los más pequeños hasta los más grandes, y promoviendo una red de oración y caridad que conecta a las comunidades de todo el mundo. Es significativo que la fundadora de la Obra de la Propagación de la Fe, la beata Pauline Marie Jaricot, idease hace doscientos años el Rosario viviente, que aún hoy reúne a numerosos fieles en grupos a distancia para rezar por todas las necesidades espirituales y misioneras. Cabe recordar que, precisamente a propuesta de la Obra de la Propagación de la Fe, Pío XI instituyó en 1926 la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones, cuyos donativos recogidos cada año son distribuidos por ella, en nombre del Papa, para las diversas necesidades de la misión de la Iglesia. Las cuatro Obras, en su conjunto y cada una en su especificidad, siguen desempeñando un papel valioso para toda la Iglesia. Son un signo vivo de la unidad y la comunión misionera eclesial. Invito a todos a colaborar con ellas con espíritu de gratitud.

3. Misión de amor. Anunciar, vivir y compartir el amor fiel de Dios

Si la unidad es la condición de la misión, el amor es su esencia. La Buena Nueva que estamos enviados a anunciar al mundo no es un ideal abstracto; es el Evangelio del amor fiel de Dios, encarnado en el rostro y en la vida de Jesucristo.

La misión de los discípulos y de toda la Iglesia es la prolongación, en el Espíritu Santo, de la misión de Cristo; una misión que nace del amor, se vive en el amor y conduce al amor. Tanto es así que el mismo Señor, en su gran oración al Padre antes de la pasión, después de invocar la unidad de los discípulos, concluye de este modo: «Para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos» (Jn 17,26). Los apóstoles evangelizaron impulsados por el amor de Cristo y por Cristo (cf. 2 Co 5,14). De la misma manera, a lo largo de los siglos, multitudes de cristianos, mártires, confesores, misioneros han dado la vida para dar a conocer este amor divino al mundo. Así, la misión evangelizadora de la Iglesia continúa bajo la guía del Espíritu Santo, Espíritu de amor, hasta el fin de los tiempos.

Por eso, deseo agradecer especialmente a los misioneros y misioneras ad gentes de hoy; personas que, como san Francisco Javier, han dejado su tierra, su familia y toda seguridad para anunciar el Evangelio, llevando a Cristo y su amor a lugares a menudo difíciles, pobres, marcados por conflictos o culturalmente lejanos. Siguen entregándose con alegría a pesar de las adversidades y las limitaciones humanas, porque saben que Cristo mismo, con su Evangelio, es la mayor riqueza que se puede compartir. Con su perseverancia muestran que el amor de Dios es más fuerte que cualquier barrera. El mundo sigue necesitando estos valientes testigos de Cristo, y las comunidades eclesiales siguen necesitando nuevas vocaciones misioneras, que debemos tener siempre en el corazón y por las que debemos rogar continuamente al Padre. Que Él nos conceda el don de jóvenes y adultos dispuestos a dejarlo todo para seguir a Cristo en el camino de la evangelización hasta los confines de la tierra.

Al admirar a los misioneros y misioneras, hago un llamamiento especial a toda la Iglesia: unámonos todos a ellos en la misión evangelizadora mediante el testimonio de la vida en Cristo, la oración y la contribución a las misiones. A menudo, como sabemos, «el Amor no es amado», como dijo san Francisco de Asís, a quien miramos de manera especial a ochocientos años de su paso al cielo. Dejémonos contagiar por su deseo de vivir en el amor del Señor y de transmitirlo a los cercanos y a los lejanos, porque, como afirmaba: «mucho ha de ser amado el amor de Aquel que tanto nos amó» (S. Buenaventura de Bagnoregio, Leyenda mayor, cap. IX, 1; Fuentes franciscanas, 1161) Sintámonos también estimulados por el celo de santa Teresa del Niño Jesús, que se propuso continuar su misión incluso después de la muerte, declarando: «En el cielo desearé lo mismo que deseo ahora en la tierra: amar a Jesús y hacerle amar» (Carta al abate M. Bellière, 24 febrero 1897).

Animados por estos testimonios, comprometámonos todos a contribuir, cada uno según su vocación y los dones recibidos, a la gran misión evangelizadora, que es siempre obra del amor. Sus oraciones y su apoyo concreto, especialmente con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones, serán de gran ayuda para llevar el Evangelio del amor de Dios a todos, especialmente a los más pobres y necesitados. Cada don, por pequeño que sea, se convierte en un acto significativo de comunión misionera. Por eso renuevo mi sincero agradecimiento «por todo lo que harán para ayudarme a apoyar a los misioneros en todas partes» (Videomensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2025). Y para favorecer la comunión espiritual, les dejo, junto con mi bendición, esta sencilla oración:

Padre santo, concédenos ser uno en Cristo, arraigados en su amor que une y renueva. Haz que todos los miembros de la Iglesia estén unidos en la misión, dóciles al Espíritu Santo, valientes en dar testimonio del Evangelio, anunciando y encarnando cada día tu amor fiel por cada criatura.

Bendice a los misioneros y misioneras, apóyalos en su esfuerzo, presérvalos en la esperanza.

María, Reina de las misiones, acompaña nuestra labor evangelizadora en todos los rincones de la tierra; haznos instrumentos de paz y haz que el mundo entero reconozca en Cristo la luz que salva. Amén.

Vaticano, 25 de enero de 2026, III domingo del Tiempo Ordinario, fiesta de la Conversión del apóstol san Pablo”.


 

15 dic 2025

Materiales de Infancia Misionera 2026 para familias, colegios y parroquias


Infancia Misionera es una escuela de formación en la fe y en la misión para los niños de todo el mundo.

Ponemos a tú disposición materiales didácticos y amenos para que los niños aprendan a ser los pequeños misioneros de Jesús.

"Comparto lo que tengo" es el lema de la Jornada de Infancia Misionera que celebramos el domingo 18 de enero de 2026.

Un día muy importante, en el que los niños estamos invitados a ayudar a los demás niños, especialmente a los que no tienen lo necesario para vivir o no conocen a Dios. Somos misioneros, y nosotros vamos a ayudarles con nuestra oración y nuestro dinero.

Los materiales puedes descargarlos en https://infanciamisionera.es/ donde encontraras el vídeo de la Jornada, calendario de Adviento, materiales para familias, colegios y parroquias, concurso de dibujo y hucha del compartir o en https://infanciamisionera.es/materiales-infancia-misionera/ donde encontrarás directamente los recursos para educación infantil, primaria y para profesores, catequistas y familia.

10 dic 2025

XIII concurso de Infancia Misionera 2026, "Tu vida, una misión"

Os animamos a participar a todos los niños y niñas en el XIII concurso de Infancia Misionera, “TU VIDA, UNA MISIÓN”, organizado por OMP España con motivo de la Jornada de Infancia Misionera 2026.

¿QUÉ TIENES QUE DIBUJAR?

El mundo te necesita tal y como Dios te ha pensado. Tienes una misión, ¿ya sabes cuál? ¿Cómo piensas llevarla a cabo?

Antes de dibujar, deberás ver este vídeo. Después, podrás dibujar en la plantilla oficial lo que te inspire este vídeo. Puede ser una situación que te haya gustado, puede ser una continuación al vídeo o un dibujo más personal en el que expreses cuál crees que es la misión de tu vida.

¡Sé creativo!


¿QUIÉN PUEDE PARTICIPAR? 

  • Categoría 1: Niños y niñas de 1º y 2º de primaria. 
  • Categoría 2: Niños y niñas de 3º y 4º de primaria. 
  • Categoría 3: Niños y niñas de 5º y 6º de primaria.
FECHAS Y LUGAR DE ENTREGA 

Puedes entregar tu dibujo hasta el 6 de febrero en tu delegación diocesana de misiones. (Consulta la tuya en www.omp.es/delegaciones/). Los dos mejores dibujos de cada categoría pasarán a la Fase Nacional, en la que podrás ganar increíbles premios.

PREMIOS

Una bicicleta para el ganador de cada categoría y la suscripción anual a la Revista Gesto. Para el segundo y tercer clasificado de cada categoría, unos kit de aventura (incluye mochila, saco de dormir y prismáticos).

FORMATO 

Puedes dibujar y pintar empleando la técnica manual que prefieras. Los dibujos deberán ser presentados en la ficha que encontrarás en el dorso de estas bases con los datos de un adulto responsable (padre, madre, tutor, profesor, catequista...)




9 dic 2025

Conferencia de Jesús Manuel Santiago, Delegado de Misiones de Lugo. " El cultivo del espíritu misionero hoy"

Compartimos la conferencia que dio Jesús Manuel Santiago,  Delegado de Misiones de Lugo, este pasado viernes en Monforte, bajo el título "El cultivo del espíritu misionero hoy". En este vídeo os ofrecemos un pequeño resumen, cuya duración es de 5 minutos.


Puedes leer, descargar o imprimir la conferencia completa "El cultivo del espíritu misionero hoy"

24 oct 2025

La presencia de la Iglesia en el África Subsahariana. R. D. del Congo y Zimbabwe

 

Juan Antonio Fraile, misionero Comboniano en la República Democrática del Congo, y Serafín Suárez, misionero del IEME en Zimbabwe nos hablaron de su experiencia misionera en los distintos países de Misión. Fue el miércoles 15 de octubre en el salón de actos del Seminario Diocesano. 
 
Juan Antonio al término de la conferencia nos animó a todos a compartir, compartir en la oración, compartir en nuestras vidas, llevar el Evangelio a todos y acordarnos de que esta campaña del Domund no es una campaña solamente para dar ayuda de dinero, que es necesario y que ayuda muchísimo, sino para que cada uno de nosotros, demos gracias por la fe y que seamos misioneros de corazón. 


Serafín en el remate de la conferencia nos dijo estas palabras: 
En el Domund admiramos a los misioneros, la cara bonita de la Iglesia, dicen algunos, estoy de acuerdo, pero yo os pongo un ejemplo: todos sabemos lo que es un tapiz ¿verdad? Un tapiz con cuerdas, hilos y el frontal es un dibujo precioso, unos paisajes maravillosos, unos colores… ¡tremendo está el tapiz! Mirad el tapiz por detrás y lo vais a ver todo lleno de nudos, pues probablemente nosotros los misioneros somos la cara, pero vosotros sois los nudos que hacen posible que la cara sea bonita.


La misión en Lugo sigue abriendo caminos de esperanza

 

               Cada año la delegación de misiones de Lugo invita misioneros y misioneras para que la misión Ad Gentes siga animando la Iglesia, puesto que la Iglesia o es misionera o no es Iglesia.

                Este año, como otros muchos hemos vivido en diferentes momentos retiros a sacerdotes en diferentes arciprestazgos, encuentro con jóvenes en Institutos y Colegios, las Eucaristías misioneras en la Catedral bajos los ojos de la Virgen de los Ojos Grandes con un tinte eucarístico y misionero, presididas por un misionero y encaminadas a adorar a Cristo y a orar por los misioneros y misioneras.

                También está habiendo una serie de conferencias sobre la presencia de la Iglesia en África: África subsahariana y África musulmana.

                Esta semana, el miércoles 8 de octubre, ha tendido lugar una conferencia sobre la presencia de la Iglesia en el mundo musulmán, Rolando Ruiz Durán, misionero javeriano nos ha transmitido como la Iglesia está presente en Marruecos en medio de una población al 99,9% musulmana, como ella es aceptada y vive su ser cristiano en medio de hermanos y hermanas musulmanes, en clave de fraternidad, de colaboración y tratando de trabajar juntos para que el Reino de Dios se viva.

                Algunos de los presentes han manifestado su admiración porque muchas veces se ignora esta presencia y en ocasiones hay prejuicios no que permiten ver con optimismo la posibilidad de juntos crear un mundo más fraterno y armonioso. En pocas palabras tener una pasión por Dios y una pasión por Marruecos, una Iglesia apasionada y apasionante que recibe muchos voluntarios durante los veranos y que se abre al diálogo, encuentro y lleva evangelio viviéndolo y siendo camino de amor.

                Deseamos que todo esto sirva y contribuya a crear consciencia misionera y ensanchar los corazones cristianos que descubren una vez más la misión, profundizando en ella y escuchando el testimonio de los que la viven en primera línea.

Conferencia "La Iglesia en el mundo musulmán"