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28 sept. 2015

P. Odilo, misionero de la diócesis de Lugo, #YoSoyDomund

El P. Odilo es miembro de la Congregación de los Padres Pasionistas. Lleva en Perú desde 1989, y actualmente está en Yurimaguas (Perú).
Nos ha enviado el siguiente testimonio misionero para la Jornada del DOMUND:




EL CAMINO DEL MISIONERO

No los caminos, sino el camino.
Es el mismo de Jesús: O sea, Jesús mismo.
Lo que pasa es que ese camino que es Jesús tiene diversas y múltiples variedades.
Pero siempre es el mismo.

Jesús camina por tierra, mar y aire.
Allí donde respira un ser humano, allí está él.
También Jesús transita por la selva amazónica del Perú.
Allí  (aquí) también alarga sus pasos para llegar pronto al herido del camino.
Y lo hace a través de trochas y veredas, de bajos y colinas, en carro o a pie.
No importa el barro o las inclemencias del tiempo.
Lo importante es el corazón que mueve montañas y obstáculos.

Jesús es ese camino, a veces empinado, por donde avanzan sus enviados.
Los misioneros somos así.
El fuego de Pentecostés, en los albores de la Iglesia, sigue calentando corazones y hace que el desafío de Jesús “vayan y anuncien” siga provocando voluntades y compromisos.

Ser misionero es andar el mismo camino de Jesús, es decir, hacerse camino con el Maestro.
Es Él quien abre paso.
Nosotros le seguimos y nos dejamos contagiar por su fuerza evangelizadora.
Le prestamos nuestros pies para andar, nuestros brazos para abrazar, nuestros ojos para ver, nuestros oídos para escuchar, nuestro corazón para amar.

No hay nada ni nadie que pueda impedir seguir a Jesús cuando Él llama y elige.
“Ven y sígueme”.
Tres palabras que arrullan el alma y convierten en cielo el “sí” del elegido.
Este es mi testimonio misionero cuando el 15 de octubre esté cumpliendo mis 26 años en la Misión Pasionista del Perú.

P. Odilo González, c.p.