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18 ene. 2017

Así actúa Infancia Misionera: “Vestir al desnudo”. Devolver la dignidad a quienes la han perdido

OMPRESS-ROMA (16-01-17) La Obra Pontificia de la Infancia Misionera busca educar a los niños en su compromiso como cristianos de llevar el Evangelio y ayudar a sus coetáneos en dificultad, niños que carecen hasta de lo necesario. Por eso, “vestir al desnudo”, dar dignidad a quienes la han perdido, es una de las labores que lleva adelante esta Obra Pontificia en todo el mundo, gracias a la generosidad de tantos niños. El “sígueme”, lema de la campaña de Infancia Misionera de este año, cuya jornada celebraremos el próximo 22 de enero, se plasma en cada una de las obras de misericordia.
En Marruecos, las temperaturas bajan mucho por la tarde-noche, aunque por el día sean moderadas, y el único sistema de calefacción son la ropa y la manta, por eso, es muy triste la situación de los hijos de inmigrantes. En la ruta de la inmigración nacen numerosos niños de madres solteras que no han podido pasar a Europa. Para 150 de estos niños, la diócesis de Rabat, ha puesto en marcha un programa de cuidados, con el que colabora Infancia Misionera con 3.000 dólares, para que no les falte ropa limpia y digna.
En Ruanda, en Ruhengeri, está el proyecto “Enfants pauvres”, financiado con 6.000 dólares por la Obra Pontificia, que ayuda a 130 niños, huérfanos del Sida, con todo tipo de ayudas, sobre todo vestido, de manera que tengan una vida digna. En Egipto, el Centro “Bambi”, cerca de Alejandría, se ocupa de que 90 niños discapacitados mentales salgan adelante. Infancia Misionera aporta 5.000 dólares para su vestido y para la compra de leche.
En la República Centroafricana, son los niños refugiados, los verdaderos pobres de nuestra época, quienes no tienen ni vestido, ni alimento, ni medicinas. En la diócesis de Alindao, han puesto en marcha dos escuelas, una en la misma localidad de Alindao y otra en Mobaye. La Iglesia de Alindao no está dispuesta a que estos niños vivan en la miseria, sin escuela, y que estén mal alimentados, mal atendidos y mal vestidos. Gracias a la generosidad con la campaña de Infancia Misionera se les han hecho llegar 5.000 euros a cada una de las escuelas, con los que se les ha podido facilitar vestido y hasta un uniforme escolar, del que están muy orgullosos, a los más de 160 niños de estas escuelas.
Una solicitud de financiación de uniformes escolares llegó a Infancia Misionera desde Neyyattinkara en la India. A los estudiantes se les pide en los colegios de esta zona vestir el uniforme que prescribe el Estado para todos los alumnos. Muchas familias son demasiado pobres para cumplir este requisito, y los niños acaban por no ir a la escuela. La hermana Bindhu ha logrado, gracias a 3.300 dólares que le envió Infancia Misionera, que 1.000 niños tengan su uniforme.
En el vecino Bangladesh, los niños de la zona que atiende la parroquia de Mundumala, más de 70 aldeas, sufren la terrible pobreza de sus familias, por lo que con 5.000 dólares se les provee de lo más necesario, sobre todo ropa, y se les envía al colegio.